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Una técnica de dibujo o arte: Carboncillos y lápices.
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Tenerte sería perderte. Si pudiera tocarte sin ansiar tu sangre, si pudiera ser para ti algo más que un sueño peligroso...
Pero amarte te condena, desearte te hace frágil ante mi mundo.
Estar juntos nos separa. Inalterable, inevitable soledad, no poder acariciar lo que más se ama.
Eres el ángel que me da la vida y yo soy el monstruo que te la arrebata.
Abrázame solo un segundo antes de desaparecer, antes del cruel amanecer que me delata.
Pero amarte te condena, desearte te hace frágil ante mi mundo.
Estar juntos nos separa. Inalterable, inevitable soledad, no poder acariciar lo que más se ama.
Eres el ángel que me da la vida y yo soy el monstruo que te la arrebata.
Abrázame solo un segundo antes de desaparecer, antes del cruel amanecer que me delata.
Angel of Darkness
Última actualizacion Mar, 08/05/2012 - 20:04
Vendría a ser un primer capítulo de una historia que estoy escribiendo. Como ya bien dije antes, no se mucho sobre escribir, osea que esto no es nada del otro mundo.
La fina y constante lluvia no cesaba, por lo que tuve que correr casi a ciegas. Las gotas me irritaban los ojos, pero lo ignoré. No le podía dejar escapar por nada del mundo. Si no, seguiría matando a sus anchas y no lo toleraría. El ser se movía velozmente, casi demasiado rápido para mi condición. Dudé unos segundos, pero apretando con fuerza el cuchillo que traía conmigo, desplegué mis alas sin miedo a que me descubrieran los humanos. Si quería darle caza rápido y sin demasiados miramientos, debía atraparlo como fuera. Batí las espesas extremidades con fuerza y fui ganándole terreno enseguida. Sin dejar de correr, miró por encima de su hombro y frunció el ceño. Está claro que esto no se lo esperaba pensé.
El ser redujo la marcha hasta detenerse de espaldas a mí. Manteniéndome alerta, reduje también la velocidad. Pero no pensaba parar; le ejecutaría desde el aire. Alcé el cuchillo al mismo tiempo que lo derribaba de una simple patada. Sin tiempo a sorprenderse, el pálido ser se levanto con su espantosa velocidad, sin tan siquiera resbalar en el suelo mojado. Plegué las alas y combatí firme con mi cuchillo. Ya tarda en sacar sus colmillos. Esquivé un gancho suyo y arrojé el arma. Le acerté en todo el hombro. La criatura siseó y sin ningún problema, la desenterró de su hombro y la lanzó al suelo con una fuerza gutural. La hoja del arma se hizo pedazos instantáneamente. Mientras veía caer los trozos, barajé mis opciones. Mi fuerza era infinitamente inferior a la suya, él era el doble de rápido y yo no tenía armas para defenderme. Mi seguridad se vino abajo en tan solo unos segundos.
El vampiro siseó otra vez y pude ver como se relamía de gusto al ver mi miedo. Retrocedí un paso. Él desenfundó sus mortíferos colmillos. Retrocedí otra vez. Estaba acabada. Podía huir volando y regresar a Cresalia con las manos vacías, pero probablemente la criatura me atacaría antes de que consiguiera alzar el vuelo. Me mantuve firme, esperando su ataque final. Éste se movió con la velocidad de un rayo y me tumbó de una patada en el estómago. Tosí sangre. Antes de ponerme en pie, él me inmovilizó las manos contra el empapado suelo y se puso a horcajadas sobre mí. Con sus dedos me limpió la sangre del labio y se la llevó a la boca. La saboreó con su muerto paladar y sus ojos se tornaron ambarinos, como el sol en verano. Pude ver mi lamentable reflejo en sus negras pupilas. El vampiro bajo una mano rápidamente desgarrando la carne de mi cuello. Chillé de dolor y me retorcí, pero fue inútil. Sabía que estaba perdida.
Quién me había mandado salir a cazar sin acompañante… y de noche. Maryse me lo había advertido pero yo como siempre, ni caso.
El ser olisqueó al aire, marcando la presa como un perro y sonrió maliciosamente. Siempre recordaré esa sonrisa pensé para muy a mi pesar. El chico hundió sus mortíferos dientes en mi cuello. Apretaba sus mandíbulas como si fuera un león devorando un trozo de carne fresa. Grité en un intento de que alguien me oyera, pero sabía que nadie vendría a salvarme. Estaba en la dimensión de los humanos y aquí nadie vendría a por mí. Es inútil… voy a morir por ser una idiota…
El vampiro succionaba mi sangra ávidamente y sin descanso. Mientras, pude notar como engullía mis fuerzas sin poder hacer nada. Los parpados comenzaron a pesarme y justo cuando mi corazón casi dejó de latir, el vampiro gritó. Primero pensé que era el efecto del veneno. La sangre de los ángeles es tóxica en cierto modo para un vampiro, si éste la succionaba toda y mataba al ángel. Pero después vi como una sombra saltaba sobre él y lo arrojaba a un lado. Este gruñó y siseó al recién llegado por haberle quitado a su presa. En lo más profundo de mi mente, me atemorizó la idea de que podía haber sido otro ser nocturno el que me había salvado para asesinarme después. Comprobé que mi idea estaba muy equivocada. Un rayo iluminó la escena. Pude ver a mi salvador, pero esa imagen me heló la sangre.
Entrecerré los ojos con un esfuerzo sobrehumano y noté que al intruso que forcejeaba con el vampiro, le rodeaba una aura negra. Oscura como un abismo. Esa aura rondaba por la espalda del chico, como si fueran volutas de humo. Supe entonces que no era un vampiro, ni mucho menos un ángel. Se trataba un demonio. Nuestros eternos rivales.
Mi destino estaba sellado. Si el vampiro no me mataba en aquel momento, lo haría el demonio para simplemente divertirse. Estos seres dedican su vida a matar y torturar ángeles tan solo para pasar el tiempo. No nos llevamos bien con ellos por naturaleza, aunque se esté intentando cambiar eso en los jóvenes.
Contemplé aún desde el suelo, como el demonio acababa sin despeinarse con el vampiro. Desenvainó una espada de su espalda y cuando el vampiro corrió hacia él para derribarlo, éste se la incrustó en su muerto corazón. El vampiro boqueó y se retorció cayendo al suelo. Con un ágil movimiento, extrajo la espada del pecho del no-muerto, dejando que se desplomara contra el suelo. El cuerpo del bebedor de sangre estalló en miles de cenizas que, más tarde, el viento del amanecer se encargaría de llevar de allí. El demonio limpió la hoja de su arma con su camiseta y la envainó. Acto seguido, se acordó de que estaba tirada en el suelo. Se arrodilló a mi lado. No le vi la cara, pero pude intuir lo que pasaría después. Adiós Cresalia, adiós Maryse y adiós vida. El demonio palpó mi desgarrado cuello llenándose la mano de sangre. Puse una mueca de dolor antes de desmayarme. Lo último que recordé fue que unos fuertes brazos me alzaban del suelo frío y el contacto de una oscura aura con la mía.
La fina y constante lluvia no cesaba, por lo que tuve que correr casi a ciegas. Las gotas me irritaban los ojos, pero lo ignoré. No le podía dejar escapar por nada del mundo. Si no, seguiría matando a sus anchas y no lo toleraría. El ser se movía velozmente, casi demasiado rápido para mi condición. Dudé unos segundos, pero apretando con fuerza el cuchillo que traía conmigo, desplegué mis alas sin miedo a que me descubrieran los humanos. Si quería darle caza rápido y sin demasiados miramientos, debía atraparlo como fuera. Batí las espesas extremidades con fuerza y fui ganándole terreno enseguida. Sin dejar de correr, miró por encima de su hombro y frunció el ceño. Está claro que esto no se lo esperaba pensé.
El ser redujo la marcha hasta detenerse de espaldas a mí. Manteniéndome alerta, reduje también la velocidad. Pero no pensaba parar; le ejecutaría desde el aire. Alcé el cuchillo al mismo tiempo que lo derribaba de una simple patada. Sin tiempo a sorprenderse, el pálido ser se levanto con su espantosa velocidad, sin tan siquiera resbalar en el suelo mojado. Plegué las alas y combatí firme con mi cuchillo. Ya tarda en sacar sus colmillos. Esquivé un gancho suyo y arrojé el arma. Le acerté en todo el hombro. La criatura siseó y sin ningún problema, la desenterró de su hombro y la lanzó al suelo con una fuerza gutural. La hoja del arma se hizo pedazos instantáneamente. Mientras veía caer los trozos, barajé mis opciones. Mi fuerza era infinitamente inferior a la suya, él era el doble de rápido y yo no tenía armas para defenderme. Mi seguridad se vino abajo en tan solo unos segundos.
El vampiro siseó otra vez y pude ver como se relamía de gusto al ver mi miedo. Retrocedí un paso. Él desenfundó sus mortíferos colmillos. Retrocedí otra vez. Estaba acabada. Podía huir volando y regresar a Cresalia con las manos vacías, pero probablemente la criatura me atacaría antes de que consiguiera alzar el vuelo. Me mantuve firme, esperando su ataque final. Éste se movió con la velocidad de un rayo y me tumbó de una patada en el estómago. Tosí sangre. Antes de ponerme en pie, él me inmovilizó las manos contra el empapado suelo y se puso a horcajadas sobre mí. Con sus dedos me limpió la sangre del labio y se la llevó a la boca. La saboreó con su muerto paladar y sus ojos se tornaron ambarinos, como el sol en verano. Pude ver mi lamentable reflejo en sus negras pupilas. El vampiro bajo una mano rápidamente desgarrando la carne de mi cuello. Chillé de dolor y me retorcí, pero fue inútil. Sabía que estaba perdida.
Quién me había mandado salir a cazar sin acompañante… y de noche. Maryse me lo había advertido pero yo como siempre, ni caso.
El ser olisqueó al aire, marcando la presa como un perro y sonrió maliciosamente. Siempre recordaré esa sonrisa pensé para muy a mi pesar. El chico hundió sus mortíferos dientes en mi cuello. Apretaba sus mandíbulas como si fuera un león devorando un trozo de carne fresa. Grité en un intento de que alguien me oyera, pero sabía que nadie vendría a salvarme. Estaba en la dimensión de los humanos y aquí nadie vendría a por mí. Es inútil… voy a morir por ser una idiota…
El vampiro succionaba mi sangra ávidamente y sin descanso. Mientras, pude notar como engullía mis fuerzas sin poder hacer nada. Los parpados comenzaron a pesarme y justo cuando mi corazón casi dejó de latir, el vampiro gritó. Primero pensé que era el efecto del veneno. La sangre de los ángeles es tóxica en cierto modo para un vampiro, si éste la succionaba toda y mataba al ángel. Pero después vi como una sombra saltaba sobre él y lo arrojaba a un lado. Este gruñó y siseó al recién llegado por haberle quitado a su presa. En lo más profundo de mi mente, me atemorizó la idea de que podía haber sido otro ser nocturno el que me había salvado para asesinarme después. Comprobé que mi idea estaba muy equivocada. Un rayo iluminó la escena. Pude ver a mi salvador, pero esa imagen me heló la sangre.
Entrecerré los ojos con un esfuerzo sobrehumano y noté que al intruso que forcejeaba con el vampiro, le rodeaba una aura negra. Oscura como un abismo. Esa aura rondaba por la espalda del chico, como si fueran volutas de humo. Supe entonces que no era un vampiro, ni mucho menos un ángel. Se trataba un demonio. Nuestros eternos rivales.
Mi destino estaba sellado. Si el vampiro no me mataba en aquel momento, lo haría el demonio para simplemente divertirse. Estos seres dedican su vida a matar y torturar ángeles tan solo para pasar el tiempo. No nos llevamos bien con ellos por naturaleza, aunque se esté intentando cambiar eso en los jóvenes.
Contemplé aún desde el suelo, como el demonio acababa sin despeinarse con el vampiro. Desenvainó una espada de su espalda y cuando el vampiro corrió hacia él para derribarlo, éste se la incrustó en su muerto corazón. El vampiro boqueó y se retorció cayendo al suelo. Con un ágil movimiento, extrajo la espada del pecho del no-muerto, dejando que se desplomara contra el suelo. El cuerpo del bebedor de sangre estalló en miles de cenizas que, más tarde, el viento del amanecer se encargaría de llevar de allí. El demonio limpió la hoja de su arma con su camiseta y la envainó. Acto seguido, se acordó de que estaba tirada en el suelo. Se arrodilló a mi lado. No le vi la cara, pero pude intuir lo que pasaría después. Adiós Cresalia, adiós Maryse y adiós vida. El demonio palpó mi desgarrado cuello llenándose la mano de sangre. Puse una mueca de dolor antes de desmayarme. Lo último que recordé fue que unos fuertes brazos me alzaban del suelo frío y el contacto de una oscura aura con la mía.
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Ser como un trazo nunca igual, siempre diferente..... ser tu.De nada ^^
¿Sabes ese dibujo que me regalaste de Gaara? Esta ahora mismo pegado a mi armario xD
Gracias! Por fin me animé a subir dibujos jajaja Lo del fic para más adelante... ^^
Espero que Gaara se sienta cómodo en tu armario XD